viernes, marzo 03, 2006

recuerdos

Siempre siento mucha envidia de la gente que recuerda perfectamente el día en que por primera vez vió una película o escuchó una canción, vaya, hasta la primera vez que comieron un helado o cualquier otra cosa. Hasta hace unos días pensaba que yo no tenía una memoria de ese tipo... y luego vino el recuerdo.

No sé que lo disparó -tal vez sea haber escuchado un cd para cortarse las venas con galletas de animalitos- el caso es que de pronto estaba ahí. Recordé exactamente que ropa tenía puesta, casi todo lo que había hecho aquel día. Hay escenas que tengo tan frescas como si todavía estuviera ahí (y creo que en cierto modo sigo ahí). Me acuerdo del instante en que me di cuenta que había llegado el momento. Me acuerdo de haber ido a buscar a mi hermana para que estuviera ahí. Me acuerdo de estar alrededor de la cama, esperando. Han sido los momentos más largos y a la vez más cortos de mi vida.

Y luego las llamadas por teléfono preguntando por él, como si la gente sólo quisiera hacer énfasis en que ya no estaba, no podría tomar la llamada.

Casi ocho años después de que esto pasó, regresó una vez más el recuerdo. Se me cerró la garganta y no hubo forma de dormir. Siento mucha envidia de la gente que recuerda perfectamente el día en que por primera vez vió una película o escuchó una canción...

martes, enero 31, 2006

La verdad sea dicha, no sé por qué decidimos de repente tener un blog. Creo que la idea nos estuvo dando vueltas en la cabeza hasta que por fin, gracias a una impulsiva decisión, empezamos esto. Definitivamente, eso de la disciplina me cuesta trabajo, y la idea de escribir me causa un poco de angustia, por supuesto, mezclada con algo de emoción. Debe tener que ver con la supuesta ausencia que hay en la palabra escrita, que hace pensar que todo se puede malinterpretar, y con el hecho de que lo escrito se queda ahí, no es tan efímero como lo que se dice. El sentimiento que tengo es precisamente como el del gato de la pintura a la derecha, sólo que las teclas son de otro tipo...

Y ya que empezamos esto, será necesario explicar la historia del nombre de este blog: felina la nina.
Érase una vez una pequeña gatita que llegó a la casa de un par de hermanas, algo así como Tweedledee and Tweedledum. Dicha gatita tenía conflictos de identidad, no sabía exactamente si era una ardilla, un hurón, un perro, o qué. El hecho es que en vez de maullar ladraba (a veces a la fecha lo hace) y hacía un raro sonido como si se desinflara: niiiiiiiiii. De esta mística palabra vino su nombre.
Afortunadamente, en esa casa ya se encontraba Fausto, un gato lleno de sabiduría que había sido salvado del infierno al que había caído (i.e., el cuarto en donde tendemos la ropa). Él le ayudó a llegar al autoconocimiento -sí, era una gatita! Con el tiempo aprendió a maullar, pero su nombre perduró, derivando en Nina. Así fue como finalmente se convirtió en... Felina, la Nina.

A pesar de su notoria mejoría, sigue siendo dumb as a rock. Sintiéndonos torpecitas como ella, decidimos nombrar este blog en su honor.

bohemian like you

"I sense that the novel of my dreams is in the Remington SL3-although it writes much faster than I can spell. And no matter that my typing finger was pinched last week by a giant land crab. This baby speaks electric Shakespeare at the slightest provocation and will rap outa a page and a half if you just look at it hard.
"What are you looking for in a typewriter?" the salesman asked.
"Something more than words," I replied. "Crystals. I want to send my readers armloads of crystals, some of which are the coors of orchids and peonies, some of which pick radio signals from a secret city that is half Paris half Coney Island."
He recommended the Remington SL3.
My old typewriter was named Olivetti. I know an extraordinary juggler named Olivetti. No relation. There is, however, a similarity between juggling and composing on the typewriter. The trick is, when you spill something, make it look like part of the act."
(Tom Robbins, Still Life With Woodpecker)

Alguna vez escuché a alguien decir que tener un blog en cierta forma era seguir el ejemplo de Dougie Houser. Me pareció buena razón para nunca tener uno. Mi verdadera razón para haberme negado es mi falta de disciplina, no creo poder llevar un blog y mantenerlo como se debe. Después de haberme negado rotundamente a todo lo antes mencionado, hoy estreno blog. No puedo con tanta responsabilidad, compartida al menos parece menos grave. Tengan paciencia. Si es que actualizamos cosas y agregamos links sera leeeeento pues estamos apenas aprendiendo, así que mucha paciencia. Todavía no sé si la idea de estar aquí me encanta, pero estoy tan emocionada como si tuviera una Remington SL3 nueva (que espero me resulte mejor que la de Robbins). Si todo sale bien, it will all look like part of the act.